
La lactancia materna protege a los bebés contra esta forma de gripe debido a que las madres que amamantan pasan los anticuerpos protectores a sus bebés.
Los anticuerpos son un tipo de proteína que produce el sistema inmunitario, y ayudan a combatir las infecciones.
Esto es muy importante para los bebés pequeños cuyo sistema inmunitario está
todavía en desarrollo. La lactancia materna también ayuda al bebé a crear su
propia capacidad para combatir infecciones.
Ninguna otra leche, y ningún otro alimento, contienen anticuerpos.
La Gripe A puede ser muy grave para los bebés pequeños. Los bebés alimentados con fórmula se enferman más a menudo y más gravemente que los bebés amamantados.
Si la madre se enferma de Gripe A, no debería dejar de amamantar a su bebé. Si el estado de la madre le impide alimentar a su bebé en forma directa, se puede extraer la leche y hacer que alguien se la de a su bebé. Las madres que amamantan pueden y deben seguir haciéndolo aún mientras reciban antivirales contra la gripe A.
Si el bebé está enfermo, lo mejor es seguir amamantándolo, ofreciéndole el pecho más seguido durante la enfermedad. Los bebés enfermos necesitan más líquidos que cuandoestán sanos. La leche materna es mejor que cualquier otro líquido, aún mejor que el agua, porque también ayuda a proteger reforzar su sistema inmunitario.
Si el bebé está tan enfermo que no puede tomar el pecho, se le puede dar la leche materna con una taza, una jeringa o un gotero.
Los bebés menores de 6 meses deben ser alimentados con leche materna en forma exclusiva, continuando hasta los dos años o más, mientras se agregan otros alimentos.
Otros cuidados:
Lavarse las manos a menudo con jabón y no toser ni estornudar en la cara del bebé mientras se lo está amamantando o en cualquier otro momento. Si la persona que lo cuida está enferma, tosiendo o estornudando, se sugiere usar un barbijo.
Liga de
información y apoyo en lactancia materna
0810-321-8382 (TETA)